Sé que es una afirmación temeraria pero no por eso menos cierta. Muchas veces nuestro amor hace daño a quien amamos debido a que nuestra forma de amor tiene visos patológicos y en consecuencia enfermizos. No todo amor es bueno ni sano y entender esto puede ser incluso la clave entre la vida y la muerte reflejada insistentemente en los crímenes pasionales que a la sociedad del mundo siempre aqueja.

Hay amores obsesivos. Son esos amores que no dan espacios y que pretenden coartar la libertad del ser que supuestamente se ama. Esos amores limitan y agreden además de producir muchísima angustia en quien es víctima de alguien que ame de esa manera. Un amor obsesivo no te permite ser tú mismo ni permite al otro estar contigo en armonía y tranquilidad. El obsesivo insiste y repite constantemente y vive en un estado permanente de ansiedad, siempre pensando en que algo malo va a pasar. El amor obsesivo es un amor opresivo.

Hay amores agresivos. Son esos amores donde los malos tratos vienen acompañados de profundos arrepentimientos para luego volver a ser agresivos. Son un eterno ciclo de violencia y perdón y vuelta a la violencia. Esos amores producen una gran dependencia y a pesar de los malos tratos las personas tienden a mantenerse en esas relaciones patológicas llenos de miedo y a su vez de amor. El amor agresivo a la postre es un amor asesino.

Hay amores bipolares. Son esos amores que vienen y van como las olas del mar. Generalmente son amores de amantes, pasiones relacionadas a las infidelidades y que tienen mucho que ver con la ambivalencia entre el amor que se tiene a la persona prohibida y a su vez el deseo de alejarse de ella debido a que no es tuya completamente. En esos amores se conjugan inmensas pasiones y a su vez intensos rechazos. Los amores de este tipo al final se acaban dejando extenuados a sus protagonistas y con la sensación de que es imposible ser feliz.

Hay amores peligrosos. Son esos amores que hacen que destruyas tus valores y traiciones tus principios. Son esos amores manipuladores donde el otro desea que te conviertas en un apéndice de él. Es un tipo de amor muy patológico y que elimina la personalidad de la víctima de ese amor haciéndolo dependiente totalmente. Son amores sadomasoquistas pero sin el placer de quienes practican esa forma del sexo, haces lo que yo te digo o si no te dejo, parece ser la consigna de este tipo de amor.

Muchos podrían decir que estos tipos de amor en realidad no son amores pero la verdad es que quienes lo viven lo sienten como tal y juran que están amando con todo su corazón. No tienen idea de lo patológico de estos comportamientos y de lo peligrosos que pueden llegar a ser. Amores de este tipo son amores que es mejor no tenerlos. Reza bien el dicho, mejor solo que mal acompañado.

Ama bien y mejor que mires bien a quién.

@Psicovivir

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