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¡El síndrome de oficina!

Estar en una oficina de 8:00am a 6:00pm definitivamente es un obstáculo para aquello de cuidar la figura. Porque entre la ansiedad que produce estar en un cubículo por tantas horas y la “estupenda” posición que nos hace adaptar la silla, no quedan muchas esperanzas para el ideal 90-60-90.

Porque vamos a estar claras… ¿A quién no le provoca un café al llegar, a mitad de mañana, después del almuerzo, a mitad de la tarde, y por supuesto, antes de irnos? Eso sí, con bastante azúcar. También está ese momento de la tarde en que provoca comerse un dulcito. Algo sencillo, una tortica con arequipe de esas que vende la recepcionista.

Si la compañía donde trabajas decide contratar algún plan corporativo en el gimnasio más cercano para sus empleados la cosa no cambia mucho. Primero te alegrarás por la buena nueva, irás de primera a inscribirte y seguro a las dos semanas lo abandonas porque le consigues miles de defectos. Ahí seguirás con tu rutina de tortica a mitad de tarde como de costumbre.

Tampoco podemos olvidar los cumpleaños de la oficina. Esos en los que religiosamente se hace una colecta para comprar una torta con la que toda la oficina pueda comerse al menos dos pedazos… Porque es una ocasión especial, se puede hacer una “exepción”.

También están esos planes de ir a comer afuera. Estos aplican más que todo los viernes y aquí no hay dieta que vaya. Por lo general el menú está dotado de comidas cargadas de excesos de grasa, harinas y calorías… Porque bueno, es viernes, también podemos hacer una excepción.

Lo cierto del caso es que no existe un lugar que atenta más contra una dieta que la oficina, así que si usted tiene que pasar 8 horas en ese lugar tiene dos opciones: O asimila que tiene que ir comprando desde ya una talla más o se mentaliza a decirle que “NO” a todas las tentaciones y sobre todo a la ansiedad.

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