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La Mentira

Si algo abunda en la naturaleza es la mentira. El camuflaje, las emboscadas, el sigilo, el plumaje, y miles de artimañas más, las encontraremos en la vida natural en la mayoría de los animales. El engaño forma parte del cortejo y la cacería en los ecosistemas animales, por lo menos en gran parte del reino animal. ¡Y del humano también!

La mentira forma parte de los comportamientos más usuales del ser humano. Mentimos por miedo, por complejo, por sociópata, por baja autoestima, por ego, manía, represión y miles de causas más, y sin duda alguna nos mentimos a nosotros mismos. De hecho, es más frecuente mentirnos a nosotros mismos que a los demás ya que muchas veces nos decimos que somos sinceros cuando en realidad somos tremendos mentirosos. Muchas veces, la mentira forma parte incluso de nuestra personalidad.

No temo generalizar al decir que todos los seres humanos hemos mentido alguna vez. Es más, siendo más arriesgado en la generalización, podría decir que todos los seres humanos seguiremos mintiendo más de una vez y si quería hundirme en el pantano de las generalizaciones terminaré con este sincericidio: los seres humanos mentimos siempre y siempre seguiremos mintiendo. Ahora bien, seguramente mi querido lector (aquí ya dije una mentira ya que yo no lo conozco a usted y ya le estoy diciendo querido) lo cierto es que las causas de las mentiras son fundamentalmente tres que luego se van a diversificar en cientos de sub causas más en múltiples contextos de la vida.

La primera causa de la mentira es el miedo. Mentimos por cobardes, por no afrontar situaciones, por escapar de responsabilidades y también por temor a castigos y consecuencias de nuestros actos. El miedo es un factor primordial en la génesis de la mentira. Dame un miedo y te daré posiblemente una mentira. Desde muy pequeños la mentira forma parte de las maneras de escaparnos de situaciones a las que consideramos peligrosas y mientras nos desarrollamos el miedo va formando parte de nosotros.

La segunda causa de las mentiras es el amor. Si, me leyó bien, el amor. Mentimos para no dañar a otro, para cortejarlo, para lograr tener sexo, para enamorar incluso, y hasta las llamadas mentiras piadosas son derivadas del amor. Mentimos para ser infieles y jugar a que amamos a varios o varias, mentimos para parecer mejores a los ojos de quienes amamos y aspiramos que nos amen. Mentimos por amor y hasta por desamor, pero el amor y la mentira parecen ir a veces juntos de las manos. Si lo razonamos internamente el miedo y el amor podrían ser la génesis de todo el asunto mitómano.

Por último, la tercera causa de la mentira y aquí me separo de los manuales de psicología, es a mi juicio, el poder. Mentimos por mantener el poder. Todos sabemos que la tendencia de muchísimos políticos es la mentira y el encubrimiento y la mayoría de los gobiernos del mundo mienten de forma descarada sobre todo en las malas noticias como por ejemplo diciendo que la crisis del euro es buena, o que las devaluaciones son en beneficio del pueblo mismo o que la economía va en crecimiento aunque devaluemos y la inflación nos coma la vida. Mentiras y más mentiras y la mayoría es solo para conservar el poder. Poder que si lo analizamos bien nos lleva a la conclusión de que si lo unimos al miedo y al amor como causas fundamentales de las mentiras, estaremos hablando de los tres comportamientos básicos de la humanidad. Perder el amor nos da miedo y mentimos porque podemos.

@Psicovivir

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