» Actualidad

Lo literalmente sexual es aburrido (hasta que entiendes cómo utilizarlo)

Escrito por Samantha Mesones

En mi biblioteca hay libros y libros que desmenuzan el cuerpo: historia del arte, cuentos de amor, ensayos, teorías de género, experimentos fotográficos, comics. Muchos sábados, confieso, en vez de salir a coquetear con muchachos de barra y copas de vino, me quedo leyendo y entendiendo las maneras de movernos. Luego, con la tarea aprendida, saco del closet una especie de disfraz y salgo a la calle, pensando que formo parte de ella.

El poder de un vestidito negro.

A veces, en noches de insomnio, me pongo a probarme vestidos que no me he estrenado o que uso sólo para bodas. Hace poco recordé un par de ellos negros que me había regalado mi mamá (uno talla 8, otro talla 10) porque “nunca puede faltar en el closet de una señorita”. Me los pongo y, como niñita de 8, camino de un lado a otro de la sala a ver cómo me muevo. Muy corte años 40 (falda tubito hasta las rodillas, mangas tres cuartos, muy ajustado, negro) me sentía como una profe malhumorada. Lo que hacía falta era los lentes de pasta y las medias color “hueso”. Me enamoré de mis vestiditos. Simplemente porque muy look maestra y todo, eran súper súper sexys. Pero un sexy-raro: no muestran ni un pedacito de piel.

En estos días salí al estreno de un video y decidí irme disfrazada: tacones blancos, mi vestido de maestra, boca roja y chapita de Elizabeth Taylor by Warhol. Salir en esta ciudad, a veces, aburre. Por eso, si puedes burlarte un poquito de ella de vez en cuando, hazlo.

Una vez que llegamos al sitio decidí hacer un juego: cada chico que se acercara a hablar, de cualquier cosa, iba a ser interrogado. Algo así como esas “citas en 7 minutos” que en algún momento se pusieron de moda. Obviamente me inventé esto porque pensé: “si estas disfrazada de maestra de los años 40, será mejor que le pongas algo de diversión a la noche…”.

“Eres la chica Pan Am, ¿verdad?”…

Pasaron 20 minutos y ya había hablado con un par de chicos sobre sus gustos, oficios, profesiones, países donde habían vivido, países donde querían vivir. El experimento, hasta ahora, estaba funcionando: citas de 7 minutos en una noche de miércoles en Caracas. Pero, especialmente uno, no me dejaba ir. Hablamos, hablamos, hablamos, bailamos, hablamos, hablamos, hablamos, bailamos, tomamos, nos besamos.

Ya como a las 3 :00 am el chico me agarra los hombros y me dice: “Eres como una chica Pan Am. ¡Qué vestido tan increíble!”. Y me da otro beso, ya más borrachito y feliz. Le confieso que es un disfraz, que normalmente mis faldas, leggins y jeanes son mis acompañantes de fiesta. Y seguimos en lo nuestro.

Esa noche me di cuenta que podemos hacer de nuestra imagen lo que nos plazca. Porque, aun siendo un disfraz, tomar elementos tan básicos como tacones, falda negra y una boca roja, funcionan sólo que no debemos tomarlo tan en serio y allí está la picardía del asunto.

COMPARTIR

WordPress Appliance - Powered by TurnKey Linux