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Saldo #14A

No todos los días se pide reconteo de actas en unas elecciones presidenciales y eso, al menos a mí, me estremece. Una vez más nuestro sistema político convulsiona entre resultados poco transparentes y declaraciones dicotómicas, y con ella más de uno siente la náusea apoderarse de sí… ¿Será posible tal polarización? No lo creo, si hay algo que la experiencia electoral me ha enseñado es que cuando los resultados electorales son favorables para el que está en el poder las diferencias son avasallantes y se anuncian temprano, y cuando no, comienza la hora del rumor: que si hay movimiento en La Carlota, que si desmontaron tarimas, que si un amigo tiene un primo que dice que su compadre tiene un hijo que trabaja en el CNE y le dijo que “están negociando”.

¡¿NEGOCIANDO QUÉ?! ¿Alguien me puede explicar cómo es eso? Yo pensaba que unas elecciones universales, directas y secretas por mayoría simple, con máquinas totalizadoras que transmiten en vivo y directo no tenían margen de maniobra. Pero en su lugar se deja al país sumido en una zozobra imperdonable con el cuento de que “aún están totalizando”, como si alguien se creyera que Vicentico tiene una torre de papeles y le dictara mesa por mesa los resultados a Tiby, quien a su vez los tipearía en una calculadora de rollo y que por supuesto vestiría un sombrero de Panamá tumbado, unos lentes de aviador y un habano encendido de medio lado. Si además aparece un resultado tan inverosímil como 50-49 evidentemente más de uno levanta una ceja. Y no es un tema de desconocer a la otra mitad del país -como lo hace Bigotes-, se reconocieron los resultados del 7O, tampoco es odio a Chávez y su legado, es que estadísticamente es un resultado sospechoso porque en nuestra población electoral la media nunca coincide con la mediana, exceptuando la Reforma que bueh…

Jugar con los resultados electorales es la cosa más egoísta que una persona puede hacer, se llama secuestro institucional y no viene atado a “intereses mayores de amor hacia el pueblo”, sino a intereses económicos de los atornillados al poder y sus enchufados ¿o es que acaso hay alguien que aún crea que la boliburguesía es un cuento de camino?

Pero lo que más me indigna, y esto lo digo con toda la responsabilidad del caso, es que se desconozca la violencia a la que se sometieron las elecciones en el día de ayer. Pasé mi día entre llamadas y denuncias, y hablé con gente de carne y hueso que me contaba lo que estaba viviendo. Hubo violencia, violencia armada en muchos lugares del país. Cientos de morotizados claramente identificados con propaganda oficialista entraron a centros electorales y abrieron fuego intentando robarse las actas, dispararon al aire a las afueras de los centros, lanzaron fuegos artificiales no para celebrar sino directamente hacia grupos de ciudadanos que se encontraban esperando la auditoría de verificación ciudadana; hubo miembros de mesa que a las diez de la noche no habían podido salir de su centro porque estaban secuestrados por estos mercenarios, hubo personeros oficialistas que uniformados fuera del centro amenazaban a los electores y les “recordaban” por quién debían votar. Hubo peleas de golpes y amenazas de todo tipo. Y aun así Tiby sale y felicita “al pueblo por hacer un acto cívico y democrático, por unas elecciones pacíficas que revelan la verdadera voluntad del pueblo”. Pero la automordaza y la hegemonía mediática del gobierno no lo reportan (y confieso el pavor que me da escribir estas líneas).

¿Reconteo? Bueno, puede ser, definitivamente satisface la expectativa de más de 7 millones de personas indignadas con el resultado que dio el CNE ayer. No sé si eso cambiará algo, en un contexto tan turbio nadie tiene una bola de cristal tan afinada. Lo importante es que no se deje pasar por debajo de la mesa la creciente violencia a la que vivimos sometidos, y que no se cubra con la cortina electoral esta horrorosa impunidad.

@amandaisabel87

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