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¡Mi Cosita Pechocha!

¿Ustedes se acuerdan esa época cuando los hombres te llamaban mamacita?

Cuando nos decían bizcochito, mi reina bella, mi muñeca, preciosa, ¿cómo está la princesa? No es que ya no lo digan, pero es cada vez menos.

¿Cuándo fue que nos despojaron de nuestros reinos y principados? ¿Quién nos sacó de las jugueterías para meternos en un establo? De peluchita o mi Barbie,  pasamos a mi potra, o ¿cómo esta esa yegua? ¿Dónde quedó el cuchita, cosita, caramelo tropical, capullito de alelí, amor mío corazón de otro, pequeña flor de Onoto?

Hoy en día nos tenemos que conformar con un: “Hola, nena” “Guapa, ¿cómo te va?”. Y si vamos un poco más allá, nos calamos cosas como: “Aquí está mi jevón 4 x 4”, “¿cómo está la guerrera más bella?”, “mira culi…” Hasta nos dicen: “¡ESTA PANA!”

¿Qué estamos haciendo para que nos suceda esto? O mejor nos preguntamos, ¿qué NO  estamos dejando de hacer?  Eso de creernos súper poderosas, (sin tener ni un solo poder) de querer hacerlo todo bien, y ser súper trabajadora, súper deportista, estar súper a la moda, estar súper buena (en este caso me conformo con un más o menos buena) súper mamá, súper cool,  súper familiar, súper amiga, para terminar Suuuper LOCAS!! Porque es imposible hacerlo todo bien.

Desde hace un tiempo para acá nos llaman también “Multitasking” (multitarea). Cuando buscas este término en Wikipedia dice: “Característica de los sistemas operativos modernos. Permite que varios procesos sean ejecutados al mismo tiempo compartiendo uno o más procesadores”.

Hay otra definición cuando lo llevas al aspecto humano: es la habilidad que tiene una persona de hacer más de una tarea a la vez.

Para ser sinceras, esto de llamarnos mujeres multitasking es por culpa nuestra. Por tener multimetas, multiroles, multidolores de cabeza, multicaras, multiexigencias y multiusos … Y todavía nos quejamos de la lentitud de la evolución humana por no poder hacer más y más cosas a la vez.

Cuanto daría en la vida por relajarnos un poco, saber delegar, y dejar de estar tan a la defensiva con el mundo, teniendo un cartelito en la frente que dice: ¡YO puedo con todo, pregúntame cómo!

Les digo, si no tomamos medidas a tiempo no se extrañen que un día escuchen a su novio, esposo o pareja decir: esta noche voy a llevar a cenar a mi “sistema operativo”.

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