Últimamente he sentido que los venezolanos nos hemos vuelto más adictos al uso de los diminutivos. Está bien si uno dice cosas como “Cuando yo era chiquita” o “Me voy a mi casa ahorita” pero ¿por qué uno tiene que llegar al punto de usar palabras como “ahoritica”, “chiquitica” o, peor aun, “chiquirriquitica”? ¿Es que acaso un solo “ita” no es suficiente? Quizás no.

Yo misma confieso que soy tan adicta al uso de los diminutivos que los incluyo en casi todos los nombres de mis amigos. Por ejemplo, a mis amigas llamadas Ingrid les digo Ingrita, a mis amigos llamados Julio, les digo Julito y a mis amigos llamados Yurkleym, Yoneiker y Jorbis les digo que se cambien el nombre.

Todavía no he descifrado cómo decirles a los que ya se llaman algo-ito (a), como Jaimito, Fito y Rita, y eso me produce estrés.

Cuando tratamos de decirle algo malo de manera sutil a otra persona tendemos a usar más diminutivos. Por ejemplo, cuando vemos a alguien que pierde la cabeza cuando encuentra algo desordenado, no le decimos: “Eres un enfermo, no te soporto, fuera de mi vista”. En cambio, le decimos: ¿No te parece que estás como muy maniatiquito?

Sin embargo, jamás, escúchenlo bien, jamás será sutil decirle a una mujer, “tú estás como más gordita”. El diminutivo “gordita”, en ese caso, puede llegar a traer consecuencias inimaginables.

También puede traducirse como un gesto de envidia decirle a alguien: “Estás como bonitica”, cuando en realidad lo que está es bonita. ¿Qué significará estar “bonitica”? ¿Estar menos bonita pero no tanto como para estar feita? Eso es así como cuando alguien dice: “Se te quiere”. ¿Por qué no pueden decir “te quiero”? Decir “se te quiere” es tan impersonal como firmar un email con la palabra “saludos”. ¿Saludos a quién?

Otros usos de diminutivos que siempre me han caído mal son las palabras “noviecito” y “amiguitos”. Con respecto al primero, pareciera que se refirieran a un “peor-es- nada”. En cuanto al segundo, decir “ella está con unos amiguitos” solo aplica cuando eres niña y no cuando ya eres tía y tienes una cana.

Por otra parte, es común escuchar el uso de diminutivos para situaciones de paveo. Ejemplo: “Nada brother me fui pa’ la playita, que había una rumbita y nos tomamos unos traguitos con unos culitos”.

Los venezolanos somos adictos a los diminutivos. Por algo existe una canción famosa que dice “Nosotros vivimos bajo ‘e la matica”, por algo a todos los helados que no vienen en barquilla les decimos “tinita” (sin importar si es una tinota) y por algo el nombre de Venezuela es un diminutivo de Venecia. Por suerte, los colonizadores prefirieron utilizar la elegancia del sufijo “-zuela” en lugar de llamarla Venecita.

Quizás ese antecedente justifique el nombre de las siguientes ciudades o localidades venezolanas: Tucupita, Chuspita, Isabelita, Corocito, Tocuyito, Vallecito, Palmarito, Pampanito, Coloncito, Patiecito, Barinitas, Coporito, Apurito, El Cedrito, entre muchas otras. Debería existir Chichirivichito, para que sean serios.

Recuerdo que, cuando era chiquita, mi juego favorito era La Candelita, mi cuento preferido El Principito, y la mejor chuchería el Pepito. Así que no me cabe la menor duda, esto de hablar chiquito es parte de nuestra culturita.

@AleOtero

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